
Burger Oriental
2017
Este encargo surgió de la manera más inesperada, hablando con Jing Jing, quien dirige junto a su pareja este pequeño restaurante en el centro de Granada. En aquella conversación ella me encargó el diseño de la nueva carta y acordamos que me pagaría en especie. Tuve la suerte de poder cambiar mi trabajo por su deliciosa comida.



Pero no solamente disfruté comiendo, también realizando el trabajo. Me inspiré en lo anterior, realizado por la jefa. No quería invadir con diseño el encanto y la autenticidad que se percibía y que tanto me atraía. Quería tocar lo menos posible. Se trataba de ordenar la estructura, mejorar la legibilidad y poco más. Por falta de presupuesto no se realizaron fotografías de los platos sino que se reciclaron las que había, hechas con móvil y todas diferentes.






La idea fue potenciar la falta de precisión original haciendo que cada plato se expresara de modo ligeramente distinto, pero siempre de un modo muy reconocible y funcionando todos juntos y por separado. Cambios de composición, de escala de los elementos, variedad tipográfica, sin retícula y con distintos acabados a nivel fotográfico. Además la oportunidad de introducir el alfabeto chino hacía el trabajo mucho más atractivo.

Se diseñaron también los pictogramas para ayudar a entender mejor los platos.

Burguer Oriental
2017
Este encargo surgió de la manera más inesperada, hablando con Jing Jing, quien dirige junto a su pareja este pequeño restaurante en el centro de Granada. En aquella conversación ella me encargó el diseño de la nueva carta y acordamos que me pagaría en especie. Tuve la suerte de poder cambiar mi trabajo por su deliciosa comida.



Pero no solamente disfruté comiendo, también realizando el trabajo. Me inspiré en lo anterior, realizado por la jefa. No quería invadir con diseño el encanto y la autenticidad que se percibía y que tanto me atraía. Quería tocar lo menos posible. Se trataba de ordenar la estructura, mejorar la legibilidad y poco más. Por falta de presupuesto no se realizaron fotografías de los platos sino que se reciclaron las que había, hechas con móvil y todas diferentes.






La idea fue potenciar la falta de precisión original haciendo que cada plato se expresara de modo ligeramente distinto, pero siempre de un modo muy reconocible y funcionando todos juntos y por separado. Cambios de composición, de escala de los elementos, variedad tipográfica, sin retícula y con distintos acabados a nivel fotográfico. Además la oportunidad de introducir el alfabeto chino hacía el trabajo mucho más atractivo.

Se diseñaron también los pictogramas para ayudar a entender mejor los platos.

